Con las bajas temperaturas del invierno, nuestra piel sufre más que el resto del año y una de las principales consecuencia es la deshidratación. Tenemos una piel mucho más seca, incluso escamada.

  1. LIMPIEZA: La limpieza es fundamental en cualquier época del año y lo más recomendable es que sea parte de muestra rutina. Lavar bien la cara con un jabón adecuado y después utilizar un tónico para mantener el PH neutro.
  2. HIDRATACIÓN: Nuestra piel se reseca más en ésta época del año y para hidratarla no sólo hay que recurrir a una buena crema hidratante sino que también hay que hidratarla desde el interior, bebiendo agua. Es recomendable utilizar crema de día y de noche, y también puedes usar productos específicos para la zona de alrededor de los ojos, que es muy sensible y requiere de una hidratación extra.
  3. EXFOLIAR: También hay que convertirlo en parte de la rutina, al menos una o dos veces por semana. Ayudará a eliminar las células muertas y así nuestra piel respirará mucho mejor, presentará un mejor aspecto y estará más suave.
  4. MASCARILLAS: También muy convenientes. Las hay de todo tipo, para obtener un aporte extra de hidratación, para pieles secas, para pieles grasas…. Siempre van a ser un añadido más a tener en cuenta.
  5. CONSTANCIA: Todos estos hábitos son estupendos siempre y cuando se realicen de manera contínua y habitual, es la única manera de obtener resultados. Así que, aunque al principio no notéis la mejora, a base de ser constantes, vuestra piel mejorará y estará mucho más bonita y saludable.

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